SER O NO SER... HE AQUÍ LA CUESTIÓN...

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domingo 22 de febrero de 2009

COLECHO O CAMA FAMILIAR



¿Tenéis información sobre este tema? ¿En que países se hace colecho con los bebés? ¿Alguna persona conocida?... alguna curiosidad?... Compártelo en Kebuskas; envía un mail a kebuskasblog@gmail.com
Besos!!

Texto extraído de Crianza Natural
Como colecho se entiende dormir con tus hijos. Se puede hacer desde dormir en la misma cama, como tener una cuna especialmente diseñada para ir adosada a la cama familiar, o bien usar una cuna convencional sin uno de los lados y adosarla a la cama donde duermen los padres. Muchas veces, en lugar de una cuna se pone otra cama individual adosada a la cama mayor.

Las ventajas del colecho son muchas y variadas. Pero el problema es que en casi cualquier libro o artículo sobre el tema de sueño infantil, se desaconseja que los niños duerman con sus padres. ¿ Porqué ? Una de las causas es el peligro de ahogar o aplastarles mientras se está dormido. El peligro no es ninguna nimiedad, pero de la misma manera que difícilmente caemos de la cama, es poco probable que acabemos encima de nuestro hijo.

Hasta los más acérrimos defensores del colecho desaconsejan practicarlo cuando se está muy cansado, se ha tomado drogas (fumar incluido) o bebido alcohol, o se está muy obeso. Simplemente, son factores de riesgo que aumentan la posibilidad de tal peligro, pero fuera de esos casos, no hay mayor alarma que la de poder caer de la cama mientras dormimos. De hecho, es mucho más peligroso dormirse en un sofá con el bebé en el regazo que compartir cama con él. Se tiene que tener cuidado de que el bebé no pueda quedar atrapado entre la pared y el colchón o entre dos colchones. Dos detalles más: cuando el bebé es muy pequeño, la madre tiene una especial conexión con él, pero el padre suele tardar algunos meses en darse cuenta de su pequeña presencia, así que se recomienda que el bebé no se sitúe entre la madre y el padre sino entre la madre y el final de la cama. Además, están contraindicadas camas de agua o superficies muy mullidas, así como almohadas que pudieran sofocar al bebé.

Aún y así, ¿porqué esta popular creencia de que dormir con los bebés es malo ? Desde más allá incluso de la Edad Media, en muchos casos nacían más hijos de los que se podía alimentar. Entonces, ocurría que "por accidente", empezaron a morir muchos lactantes "fortuitamente" aplastados por sus progenitores. La Iglesia tomó cartas en el asunto y prohibieron que los hijos durmieran con sus padres para evitar más infanticidios por este método.

La raza humana, durante toda nuestra historia desde que éramos unos primates que vivíamos en cuevas, ha practicado el colecho. Es solamente en los últimos 150 años, con la llegada de casas con varias habitaciones, que se separa a los bebés para que duerman lejos de sus padres. Durante cientos de años, las madres amamantaban a sus bebés durante la noche, casi sin despertarse. Los bebés recibían protección, afirmación emocional, "lecciones de como respirar", calor y leche materna. Si el bebé tiene alguna dificultad, si vomita, o tiene frío, los padres están a su lado para socorrerle. De hecho, si la temperatura corporal del bebé sube demasiado, la de la madre baja para compensarlo. La proximidad con su madre estimula la lactancia materna.

Los niños que duermen con sus padres amamantan más a menudo que los que duermen en otra habitación (casi el doble y durante casi 3 veces más tiempo). Esto hace que tengan un ritmo de sueño distinto. Su fase profunda de sueño es mucho menor, con lo que el riesgo de la muerte súbita (que se supone ocurre en esta fase) es más bajo.

Además, el desarrollo neuronal ocurre en su máximo esplendor en la fase de sueño menos profunda, con lo que al practicar colecho, no sólo se le da más leche materna, que es ideal para su protección fisiológica, sino que se está potenciando su desarrollo mental.

En países como en Japón, donde el colecho es la norma, el índice de muerte súbita del lactante es uno de los más bajos del mundo.


Los niños que duermen al lado de su madre lloran mucho menos frecuentemente y están menos tiempo despiertos. La madre, muchas veces, se da cuenta de las necesidades de su bebé pocos segundos antes de que él las solicite, con lo que se evitan muchos lloros. La comodidad de no tener que levantarse de la cama, sobre todo en época de frío, hace que la madre y el bebé normalmente vuelvan a dormirse casi enseguida. De hecho, muchas veces la madre no sabe exactamente cuantas veces se ha despertado, porque en realidad ¡ no se ha llegado a despertar del todo!

jueves 5 de febrero de 2009

El dolor ha sido creado e institucionalizado por la ignorancia, y se mantiene porque constituye un formidable instrumento de poder



Me voy a morir con la sensación de haber fracasado, de haber desperdiciado mi vida, de no haber sido comprendida por mis contemporáneos. Me he esforzado en explicar lo que creo y pienso de la forma más clara y sencilla posible, pero ha sido como si hablase otra lengua, como si perteneciese a un mundo distinto.

Cuando, haciendo prácticas de obstetricia tuve ocasión de presenciar partos, me quedé horrorizada, me pareció que la manera en que éste se llevaba a cabo era indigna de seres racionales. Jamás había pensado ser matrona, pero a la vista del parto sentí algo así como lo que debió sentir San Pablo cuando se cayó del caballo, camino de Damasco, una especie de mandato urgente, de que lo abandonase todo y me dedicase exclusivamente a asistir el parto mejor, a socorrer con urgencia a aquellas pobres e ignorantes mujeres, víctimas de una injusticia social que había convertido en dolorosa, temida, denigrante y, en ocasiones, vergonzosa, la función más hermosa del organismo femenino: el acto de parir.

LIBRO PARIR SIN MIEDO; ED. OB STARE - 252 PÁGINAS.

(...)

Consuelo Ruiz Vélez-Frías nació en Madrid; dice que su primer escrito, en 1917, fue desastroso. Dice ella que su buena madre le enseñó, antes de morir, a “arreglar cosas”. Y, con el paso de los años, se dispuso a “arreglar” el parto.
Después de las penurias de la Guerra Civil, que para
ella no fue sino un golpe militar apoyado por el Fascismo internacional, estudió la carrera de matrona.
Trabajó como matrona desde 1950 hasta 1984, fecha de su jubilación forzosa.

Cuenta que antes nunca se consideró el parto como una enfermedad, por lo que jamás se asistió en los hospitales, sino que había unos establecimientos, las maternidades, donde se asistía a las embarazadas que no disponían de un hogar adecuado o que ni siquiera tenían un hogar.

En las maternidades no se admitían enfermos, ni en los hospitales, parturientas.
Dice Consuelo que antes se paría, se comía, se padecían y se curaban las enfermedades en casa; a veces, incluso, se trabajaba en casa, en casa se
divertía cada familia a su gusto...

Había muy pocas cosas que obligaran a salir de ella: una grave operación quirúrgica, una corrida de toros, una función de teatro, una excursión, una romería, etc. Pero la mayor parte de la vida transcurría en el hogar.
Hasta la última y definitiva actividad humana, morir, transcurría en el hogar, y en cualquier actividad la compañía de familiares y amigos estaba asegurada, para reír o para llorar juntos.

En la vida moderna, la casa es sólo el lugar donde se duerme, se lava y se viste uno, donde todos están de paso y donde, a veces, la reducida familia son verdaderos desconocidos, y los acontecimientos más importantes, el alfa y el omega de la vida, nacer y morir, se ejecutan fuera del hogar y de la familia, entre aglomeraciones de desconocidos.

Para Consuelo, tanto la asistencia obstétrica y sanitaria, como la sociedad han evolucionado negativamente desde el punto de vista humanitario porque se ha tendido a suprimir a la familia y favorecer al individuo, aunque positivamente desde el punto de vista del capital: grandes empresas, enormes ciudades, bancos asociados, poderosos capitalistas... todo a lo grande y, al servicio de lo grande, miradas de individuos, de esclavos, todos aspirando a ser como los demás, a hacer lo que todos hacen...
A pesar de todo, Consuelo sigue manteniendo un aire romántico en su pensamiento. Para ella, la pareja es el sumum de la personalidad, el individuo elevado al cuadrado, el ser perfecto con sus cualidades dobles y encaminadas a un mismo fin. Pero se refiere a una pareja estable, duradera, al ensamble de dos mitades homólogas que forman un todo mejor renunciando a algunas cosas y adquiriendo otras, amándose y ayundándose mutuamente.

Ahora, dice, no se dan las condiciones para que estas parejas se formen y subsistan
y, así, sin amor ni pareja, es imposible que exista la casa, el hogar, ni tampoco
partos. Quizás esta forma de reproducción se quede muy pronto obsoleta y sea sustituida “científicamente” por otra más eficaz...

Cada vez que hablo con ella dice que ya le queda poco. Así y todo, es capaz de reflexionar sobre el futuro; el futuro de la vida, el futuro de los
nacimientos...

Gracias a su vejez ha llegado a la conclusión de que el futuro, afortunadamente, es siempre un enigma, que no está en nuestras manos, que no podemos más que formular deseos y organizar planes sin la menor seguridad de que puedan realizarse... hasta que nos sorprenda la muerte con muchas obras inacabadas y muchos sueños insatisfechos.

Sobre el parto, cuyo arreglo ha sido la misión de su vida, dice que el parto natural es la última etapa de una función fisiológica indolora en la que el dolor aparece por causas artificiales.

El dolor ha sido creado e institucionalizado por la ignorancia, y se mantiene porque constituye un formidable instrumento de poder.

Artículo publicado en la revista OB STARE, El Mundo de la Maternidad (nº 1, verano 2001) por Jesús Sanz Sánchez.