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Venezolana, desde Barcelona
Está comenzando el otoño y lo sé con certeza porque me huele a otoño… y es el olor que relaciono con la vida nueva que comencé a vivir cuando llegué a Barcelona, justamente un otoño hace 11 años.
Soy venezolana de origen catalán… supongo que vine a reencontrar mis raíces y redescubrir quién soy. Entonces no sabía que a eso venía.
Justo ayer, culminó un proyecto que es a la vez fruto y semilla. Cobran fuerza en mí los círculos de mujeres, parece que hago un llamado y en seguida se crea una matriz a la que acuden mujeres diferentes con una cosa en común: se buscan a sí mismas, mientras se descubren siendo una con el universo entero en un hermoso tejido.
“Ahora, no en este exacto momento, sino en este momento de vida, busco qué es lo que busco. Porque tengo la sensación de que con o sin conciencia busco constantemente no sé qué. Algunas veces, tengo la certeza, si es que se puede tener certezas, de que me busco a mí misma. Como si una parte de mí misma ha estado perdida… o quizás, es que nunca había sido encontrada, no lo sé bien…” (fragmento de uno de mis textos del 2005, llamado “buscando”).
Siempre fui artista de corazón. A los 4 años dije que sería pintora, pero nadie me creyó… y luego, dejé de creerlo yo. Por suerte, siempre me quedó la escritura: mis diarios, cuentos y poemas me rescataron, una y otra vez, de la inercia y de la vida en sordina… con las letras iba recomponiendo, hilando trozos de mi existencia, muchas veces sin saberlo. Hoy en día, pintura, escritura y collage se entrelazan ayudándome a amasar mis intensidades y a encontrarme…
La pena del “exilio” justamente un otoño, se hizo tan honda que creí morir… y fue ahí cuando se inició realmente mi camino de vuelta a casa…
Los exiliados, sin darse cuenta,
exilian a los que se quedaron,
exilian muchos de sus recuerdos,
sus raíces,
sus casas -incluso su confort-
para darse cuenta al final
que quizás
quedándose se hubieran exiliado más
porque, tal vez, en casa
no notarían el exilio del alma
El exilio del alma
en el confort de una casa
puede pasar desapercibido.
Mientras que,
sintiendo la pena del exilio,
creyendo que te mueres,
te das cuenta
de que estás más vivo.
En ese momento, quizás,
podamos reencontrarnos
y empezar a sacudir el polvo del exilio.
Los exiliados (2007). Daniela Ruiz Puigbò
… y se inició el camino de cuidar mi alma y mi cuerpo: respirar y expirar bien, recolocar mi postura, dejar crecer mis pies, meditar, escribir, cantar, danzar, pintar… dejar ir, “sencillar”, soltar, disfrutar… encontrar mi equilibrio continuamente.
Cuando estuve preparada, muchas maestras y maestros aparecieron en mi camino… maestros y acompañantes de cuerpo y mente: de yoga, movimiento integral, de escritura creativa, de análisis jungniano, de arteterapia y de dibujo y pintura.
Autoras-maestras dentro de libros se cruzaron en mi camino, entre ellas: Carolyn Myss (Anatomía del espíritu), Clarissa Pínkola (Mujeres que corren con los lobos) y Jean Shinoda Bolen (Las diosas de cada mujer y El millonésimo círculo).
Y en esa senda de cuidarme, siete otoños después, descubrí que podía abrir espacios para que cada quien encuentre su forma (o su color?) de reconectar con su centro y cuidarse, sanar sus heridas, buscar nuevos sueños, reencontrarse con sus deseos, expresar lo que calla, desmelenarse, llegar al caos, para luego ordenarse... sentir su espacio de libertad, ensayando otras formas de ser.
Así nació creAR•T, mi taller en Barcelona. Un taller de arte para crear y crecer. Un espacio-matriz, en el que tengo la suerte de acompañar niños/niñas, familias y círculos de mujeres en ese proceso de reconectarse, expresarse y transformarse.
Un abrazo agradecido para Merche por este espacio y a quienes han tenido la paciencia de leerme (aunque sea un trozo).
Daniela Ruiz Puigbò
Blogs:
Adultos: http://creartecondaniela.blogspot.com/
Niños: http://recrear-t.blogspot.com/
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